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"Bien sabido es que el español, lo llamaré ahora
el romance castellano, se fue formando a partir sobre todo del latín,
haciendo suyos a la vez elementos de otras lenguas. De ello dan
fe sus helenismos, hebraísmos, arabismos y germanismos para
sólo nombrar los más obvios. Y también se fue
formando el romance castellano en medio y al lado de otras lenguas.
Me refiero a su coexistencia con el eusquera o vasco, a su proximidad
con el galaico-portugués, el aragonés, el catalán
y aun con el occitano y el francés. De esas lenguas, varias
también en proceso de formación, tomó el romance
de Castilla no pocos elementos hasta hoy patentes en su léxico
y en su morfología y sintaxis".
Miguel León Portilla
Inauguración: El español y el destino de las lenguas
amerindias
16 de octubre de 2001
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